Lillo

El nombre de Lillo proviene del latín lilium (“lirio”), en referencia a la abundancia de estas flores en una zona encharcada cercana. El municipio ocupa 151,4 km², está situado a 37 km de Ocaña y a 684 m de altitud. Su población actual es de 2.543 habitantes. Tradicionalmente, los cultivos de zanahorias han dado fama y carácter a estas tierras.

Su historia

Se han encontrado restos arqueológicos romanos en su término. En la Edad Media perteneció a la Corona, pasando después al Priorato de San Juan. En 1430, Don Juan Martínez de Contreras, prelado toledano, le concedió el título de villa, separándola de La Guardia. En 1477 contribuyó a la Santa Hermandad. En 1576 seguía bajo la jurisdicción eclesiástica de los arzobispos de Toledo. Finalmente, en 1584 fue comprada por Don Pedro López de Ayala, cuarto conde de Fuensalida.

Arquitectura

Lillo conserva un rico patrimonio: la Casa Grande en la plaza, el Convento Franciscano (s. XVII) y varias ermitas, entre ellas la Virgen de la Esperanza (s. XVI), de estilo popular con elementos clásicos, la Ermita de San Antón (s. XIX) y la Ermita del Rosario (s. XVIII, estilo popular). La Iglesia de San Martín Obispo (s. XV), de tres naves góticas, domina la Plaza Mayor. Otros elementos destacados son el Rollo de justicia (s. XVI), la portada de vivienda y restos del palacio de los Loaysa.

Arqueología

El Cerro de San Antón conserva restos de un poblado amurallado de la Edad del Bronce (1500-1300 a.C.), con cerámicas y un sistema hidráulico primitivo. En el Cerro de Dancos se han hallado restos de un poblado del siglo IV-V a.C., lo que confirma la larga historia de asentamientos en la zona.

Entorno natural

El entorno natural de Lillo está marcado por las lagunas manchegas, de las cuales solo permanecen la del Hongar, las del Altillo (Grande y Chica) y la Albardiosa. De origen tectónico, salinas y estacionales, hoy son refugios de fauna protegidos donde habitan aves amenazadas. Este espacio se integra en los Humedales de la Mancha, un ecosistema de gran valor ecológico y cultural.

Fiestas patronales

Virgen de la Esperanza (8 de septiembre): procesión, coros, danzas, fuegos artificiales y verbena. Cristo de las Injurias (3 de mayo): coronación de reina y damas, pregón y festejos. Romería de la Virgen de la Esperanza: celebrada tras la Cuaresma, con cenas campestres y caldereta. San Antón (17 de enero): hogueras nocturnas. San José (19 de marzo): misa, procesión y comida popular. San Sebastián (20 de enero): procesión y reparto de naranjas bendecidas. Santa Lucía (13 de diciembre): merienda de la tradicional “rosca” en la ermita del cerro de San Antón.