En esta etapa, empezó a definir su estilo en composiciones alargadas y siguiendo los cánones de su maestro y de combinar la influencia de otros pintores como Luis de Carvajal, quien trabajó en el Monasterio del Escorial.
Quizás el contacto con el cretense, fuertemente italianizado y de la presencia de Orazio Borgianni, en Toledo en 1604, pudo despertarle la curiosidad de emprender su viaje a Italia entre los años 1606 y 1612, coincidiendo con Jusepe Ribera, visitando Venecia, Florencia y Milán, según aparece en las notas autógrafas del ejemplar de “Las Vidas” de Vasari.
Tristán en Italia conoció la eclosión del realismo tenebrista de la mano de Caravaggio, de la primera generación de caravaggistas, como, Borgianni, Saraceni o Manfredi y de los pintores toledanos Pedro de Orrente o Juan Bautista Mahíno, quien influye en La Adoración de los Reyes Magos, perteneciente al retablo de la Vida de Cristo en la Colegiata de Yepes, donde Luis Tristán se autorretrató.
- Luis Tristán
- Adoración de los Reyes Magos, 1616, óleo sobre lienzo,270X162 cm.
- Yepes, Colegiata de San Benito Abad.

- Luis Tristán
- Juan Bautista Mahíno Adoración de los Reyes Magos, 1612-1614, óleo sobre tela, 315X174 cm.
- Museo Nacional del Prado.
Así Tristán, consolidará su arte, lleno de naturalismo, claroscuro y realismo barroco, que poco a poco, le alejará de la corriente manierista del Greco.
En 1612, está de nuevo en Toledo, donde comienza a desarrollar pintura de carácter religioso uniendo el estilo de su maestro con lo que aprendió en Roma, destacando los encargos del Convento de la Sisla en 1613 y en 1615 el Retablo del Altar Mayor de La Colegiata de Yepes, afianzando su prestigio.
En el año 1614 se casa con Catalina de la Higuera y ese mismo año fallece el Greco y a Tristán se le reconoce como el mejor pintor de la escuela toledana en el siglo XVII, con un estilo más “moderno” con lienzos portadores de una gran cotidianidad e iluminación al más puro gusto italiano, aspectos novedosos en la ciudad de Toledo, cuna del arte y de la fe.
Entre sus obras, podemos encontrar la representación de San Jerónimo, San Francisco, San Pedro, siguiendo la iconografía plasmada por el Greco, en posición orante, frente al crucifijo y la calavera.

- Luis Tristán
- Cristo Crucificado,1624, óleo sobre tela.Toledo,
- Museo de Santa Cruz
Nos llegarán retratos, obras costumbristas, llenas de objetos que nos indican la importancia del bodegón, como género novedoso en el siglo XVII, obras de carácter devocional para la clientela toledana, como el tratamiento del Cristo Crucificado, escenas de la vida de Cristo o escenas sobre la Virgen y grandes retablos como el Retablo de la Vida de Cristo en Yepes (1616), el del Convento de las Jerónimas de la Reina (1620) y el de Santa Clara en Toledo (1622), sólo este y el de Yepes se pueden contemplar en sus marcos originales.

- Luis Tristán
- Detalle de Sagrada Familia con Santa Ana, hacia 1613, óleo sobre lienzo.165X119cm.
- Galería de Marita Segovia (Madrid)
Debida a su gran actividad necesitará manos colaboradoras, en 1619 recibe es su taller a Pedro Camprobín, uno de sus aprendices más destacados, en 1620 firma la hermosa Adoración de los Reyes de Budapest y La Adoración de los Pastores del Fitzwilliam Museum de Cambrige, pertenecientes al Retablo de las Cuatro Pascuas del Convento de las Jerónimas de la Reina.

- Luis Tristán
- La Adoración de los Pastores,1620 óleo sobre lienzo, 270X165 cm,
- Fitzwilliam Museum de Cambrige
Fallece el 7 de diciembre de 1624, será enterrado en la Iglesia de San Pedro Mártir en Toledo, según menciona en su testamento, con grandes deudas que le obligan a dar obras en empeño.
La obra de este pintor fue muy valorada en el siglo XIX, la llegada de obras de arte durante la invasión napoleónica (1808-1814), despertó gran interés por los artistas del siglo de oro español, expuestos en el Louvre.

- Luis Tristán
- San Francisco en oración, siglo XVII, óleo sobre lienzo.125X106cm. 1620
- Palacio Arzobispal de Toledo
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Tristán supo escoger lo que debía seguir de su maestro y despreciar su manera delirante de pintar, convirtiéndose en el nexo de unión entre el manierismo del Greco, de quien aprendió su profesión en Toledo, y el naturalismo barroco de Velázquez.
Luis Tristán, firmó su mejor obra en la Colegiata de San Benito Abad y consiguió que Yepes pasara a los anales del arte.

Luis Tristán
Retrato de Santa Mónica, 1616, óleo sobre lienzo, 42X40 cm.
Museo Nacional del Prado, procedente del Retablo de Yepes.

Luis Tristán
Santa María Magdalena, 1616, óleo sobre lienzo, 42X40 cm.
Museo Nacional del Prado, procedente del Retablo de Yepes.
Técnico de la oficina de Turismo de Yepes
Soledad Mancebo Salvador