Su historia
El territorio de La Guardia estuvo habitado desde la prehistoria, continuando con romanos, visigodos y musulmanes. Su enclave en el camino hacia Andalucía le otorgó gran valor estratégico. San Ildefonso predicó aquí el Evangelio y, tras la Reconquista, Alfonso VI la entregó a los caballeros de San Juan. En 1210 Alfonso VIII la concede al heredero don Fernando, y dos años después sus gentes se distinguieron en la Batalla de las Navas de Tolosa, recibiendo el título de Muy Leal. En la Guerra de la Independencia volvió a tener protagonismo como enclave militar.
Arquitectura
Su patrimonio es amplio y diverso. Destaca la Capilla de la Asunción (llamada la “Capilla Sixtina de la Mancha”), la Casa de la Inquisición (hoy Museo Etnológico), el Castillo medieval de origen cristiano y la Iglesia parroquial (s. XVII-XVIII). También conserva ermitas como la Virgen de Pera, San Isidro y el Santo Niño (s. XVI, estilo renacentista). El Pósito y el Pósito Pajar son ejemplos de arquitectura popular ligada al grano. Entre los edificios desaparecidos: el Convento de los Trinitarios Descalzos.
Arqueología
La calzada romana, hoy bajo la antigua carretera de Andalucía, testimonia la importancia de La Guardia en la red de comunicaciones de la Hispania romana.
Entorno natural
La Guardia posee una notable riqueza natural: área esteparia de la Mancha Norte (ZEPA), los arroyos Cedrón y Santa María, cerros y lagunas con aves de interés, pinares de repoblación y las yeseras del valle del Tajo. Además, sus cuevas tradicionales, algunas habitadas hasta hace poco, se convertirán en un museo etnográfico.
Fiestas patronales
Feria de Castilla-La Mancha (último fin de semana de mayo): actos culturales, verbenas y fuegos artificiales. Fiestas del Santo Niño (23 al 28 de septiembre): novenario, pregón, misa solemne y procesión en honor al patrón.