Su historia
Alfonso VII entregó heredades a mozárabes malagueños para repoblar la zona. Tras la conquista de Calatrava, en el siglo XII, el territorio pasó a la Orden de Calatrava, que levantó el Castillo de la Huerta. Abandonado en el XVI y en ruinas en el XVIII, sus piedras fueron reutilizadas en el cementerio. En 1245 aparece ya citado como Huerta de Valdecarábanos. En 1539, Carlos I, con permiso pontificio, vendió la encomienda y el castillo a don Álvaro de Loaisa, noble de Talavera.
Arquitectura
El Castillo de la Huerta (finales del XII) es su monumento más emblemático, aunque hoy apenas quedan restos de sus recintos y muros de mampostería. La Ermita de Ntra. Sra. del Rosario (s. XX), de estilo modernista, fue obra de un discípulo de Gaudí. La Iglesia de San Nicolás (s. XVIII) y el Palacio Loayssa (s. XVIII), ubicado en la plaza, completan un patrimonio que combina épocas medievales, barrocas y modernas.
Arqueología
En el municipio destaca un cementerio mozárabe con alrededor de cien fosas, así como prospecciones arqueológicas con restos prehistóricos. Estos hallazgos confirman la antigüedad del poblamiento en la zona.
Entorno natural
La riqueza natural de Huerta de Valdecarábanos se aprecia en sus antiguas minas, aún manando agua; el arroyo Cedrón, con gran valor para aves migratorias; las estepas salinas de Toledo; los manantiales en el límite con Cabañas y Dosbarrios; y el fértil Valle de la Madre, junto al Tajo, cubierto de regadíos.
Fiestas patronales
Carnaval: pasacalles, disfraces y chirigotas. Día de las Puras (último fin de semana de mayo): pólvora, toros de fuego, juegos infantiles y fiesta de las Hijas de María. Virgen del Rosario de Pastores (último fin de semana de agosto): procesión, verbena, fuegos artificiales, actividades deportivas y corridas de toros. San Isidro (15 de mayo): pólvora y comida compartida organizada por los agricultores.