Su historia
La primera referencia a Ciruelos aparece en el año 803. En el siglo XII, Alfonso VII donó estas tierras a Don Pelayo Pérez de Frómista y a Don Pedro Díaz Marrón, quienes las cedieron al abad Raimundo de Fitero. Bajo la Orden de Calatrava, el pueblo mantuvo gran relevancia hasta que pasó, quizá por permuta, a depender de Toledo como aldea. En el siglo XVIII todavía se llamaba Perusa a una de las posesiones colindantes al caserío de Ciruelos.
Arquitectura
La Iglesia Parroquial de la Asunción de Nuestra Señora es el edificio más representativo del municipio. Allí se encontraba el sepulcro de San Raimundo, abad de Fitero y fundador de la Orden de Calatrava, fallecido en Ciruelos en 1163. En 1768 sus restos fueron trasladados al convento de Monte-Sión en Toledo. De la Casa de la Tercia del siglo XVIII no quedan restos en la actualidad.
Arqueología
En Ciruelos se han realizado prospecciones arqueológicas que confirman la antigüedad de este enclave, aunque no se conservan restos destacados visitables.
Entorno natural
Su entorno rural se caracteriza por el predominio de olivares y viñedos, que todavía hoy son el motor agrícola de la zona. Los paisajes agrícolas se mezclan con pequeñas áreas naturales que invitan al paseo y a la vida tranquila.
Fiestas patronales
Cruz de Mayo y Cristo de la Misericordia (3 al 10 de mayo): incluyen Semana Cultural con bailes, teatro, juegos infantiles, verbenas, procesiones, fuegos artificiales y una gira al campo como cierre. Jueves de Cuaresma (“Repartir la Vieja”): salida al campo con el tradicional hornazo. Fecha variable.